Perfil Humano - Espiritual

Perfil Humano - Espiritual

Contemplar la personalidad de nuestra Madre Maria Gay permite descubrir como destacó por:

  • Su humildad, sencillez y diligencia.
  • Clara inteligencia, intuición notable y muy habilidosa para todo.
  • De carácter firme, ecuánime y pacífico,
  • Reservada en el sufrimiento, alegre, jovial y emprendedora,
  • De porte airoso, modesto y agradable, sumamente sencilla.

Su mirada era luminosa, serena y profunda y su trato bondadoso inspiraba confianza.

Firme inclinación para socorrer y aliviar el dolor a los enfermos.

Dueña de si misma, incluso en momentos difíciles, hizo frente con serenidad y confianza en el Señor, los contratiempos de la Fundación.

Todo lo dejaba con una confianza total en manos de Dios, Padre providente, a quien amaba profundamente y así lo enseñó a sus seguidoras.

Fue una mujer de gran sensibilidad, especialmente con aquellos que sufren: contemplaba y atendía generosamente a los enfermos, porque en ellos veía a Cristo.

Antes de la Fundación ya visitaba a los enfermos de Girona para llevarles consuelo, pero después de la Fundación lo hizo con motivaciones más profundas: desde su consagración religiosa.

Manifestaba el afecto materno y fraternal con delicada solicitud hacia sus hijas espirituales que amaba profundamente.

Mostraba gran compasión por las personas necesitadas, especialmente aquellas que estaban oprimidas por la enfermedad o la soledad , y por las que veía más alejadas de Dios.

Esta sensibilidad y preocupación la empujó a extremar su ingenio y su creatividad para ofrecer a los enfermos consuelo y la esperanza.

En su estado de ánimo se veía armonía y serenidad, que la invitaba a cantar alabanzas al Señor.

Su alegría contagiosa hacía más soportables sus penas y preocupaciones y las de los otros. De esta profunda alegría interior brotaba su sentido del humor.

Todo lo esperaba de Dios, Padre providente, de la madre de Dios y San José, que fue en todo momento su compañero de camino, su guía y protector.