Conclusión

Conclusión

Cómo podéis ver, los rasgos fundamentales del perfil de la sierva de Dios, que hemos ido desgranando, ponen de manifiesto su santidad de vida, centrada en el misterio de Cristo y proyectada hacia los hermanos enfermos más necesitados

Deseosa de ganarlos por el Señor, comunicó su espíritu evangélico, su estilo de vida, su caridad y celo apostólico al Instituto por ella fundado.

Querer asemejarse a Cristo, siguiendo el ejemplo de San José de manera sencilla y oculta, hizo que, después de su muerte, esta figura eminentemente caritativa estuviera aparentemente velada y escondida.

Con todo, disfrutó de fama de santidad en vida, tanto entre las hermanas del Instituto como entre la gente de fuera. Y esta fama continuó de manera constante (como un hilo de oro) después de su muerte y ha ido creciendo más y más con el paso del tiempo, cómo ha quedado patente en los documentos del Instituto y en los testigos que van llegando cada día de las cuatro partes del mundo.

Epílogo

En María Gay, todo se cuece despacio y a la sombra. Y sólo cuando está apunto se presenta con una fuerza y determinación tal, que es imposible permanecer indiferente ante la personalidad de esta llagosterense

En María Gay:

Su carta de presentación: LA SENCILLEZ Y LA HUMILDAD
Su joya: ENTREGARSE A DIOS
Su seguridad: CONFIAR EN SU PROVIDENCIA
Su preparación: LA ESCUELA DE LO COTIDIANO
Su fuerza: UN CORAZÓN A rebosar DEL ESPÍRITU DE LA CARIDAD
Su gloria era: SERVIR Y VELAR
El método de evangelizar: SU PRESENCIA: VOZ Y PALABRAS
Su sello personal: LA PACIFICACIÓN DE LOS CORAZONES
Su serenidad: ACTITUD SILENCIOSA Y LA PLEGARIA
Su descanso: SIEMPRE ERA MAÑANA.